Tal vez, si tú quieres, si se nos presenta la oportunidad seas el café que me desvele.
Ahora solo fuiste un amargo chocolate que desgarro cada parte de mí desde adentro,
dejando indigestión en cada recuerdo, no tuvo mal sabor, lo disfruté, pero al final,
solo fuimos tú el chocolate que querías ser devorado y yo quien te comió con placer.

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