Miércoles trece.

Noche lluviosa, aroma de tu piel, los estruendos del cielo no parecen desvanecer.

Me aclimato a la humedad, y la sensación de nostalgia que tu recuerdo no fallece ni un día trece.

Alardean las nubes de su magnitud mientras yo te pienso con exactitud; salgo de mi habitación y miró al cielo hoy es de esas noches que me veo sentada escribiéndole a la nada.

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