Por el libro que deja un mal sabor

No hay peor desilusión que enamorarte de una historia que a la mitad dejó de envolverte, te atrapa y disgusta, así son esos amores efímeros, pierdes la cabeza, caes rendido hasta la última página, esos amores que te hacen querer volver a sentir y de repente pierden su camino, te desenfocas, ya no es lo mismo. Y quedas en un estado de depresión hasta que encuentras otra más pesada, que te haga olvidar el sabor amargo de la última, más intensa que te hace involucrarte sentimentalmente con el personaje. Cada palabra es el entusiasmo al amor mismo, al arte, y a la declaración de que jamás hay que rendirse, que siempre habrán más historias por leer, más capítulos que continuar y que por más ácido que sea el contenido puedes concluirlo y comenzar con uno diferente.

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