Quise conservar la llave del baúl de nuestros recuerdos, pero pude estropear la cerradura y me asustó, no tuve opción que alejarla de mí y colgarla lejos para obligarme a no abrir el baúl cuando me atacaban y destruían las memorias de lo que fue nuestro, lo que llamamos amor y por hoy no quedo nada, todo se disolvió en tus pupilas y te volviste distante, decidiste correr tan lejos que no me dio chance a ver para dónde te fuiste ni en qué momento lo hiciste.

No quería vivir sin ti, no sabía cómo estar sin ti hasta que tuve que afrontarme a mí misma y empezar a luchar por quemar el baúl o conservarlo por si decidías volver, y el dilema comenzó cuando sostuve la idea de qué para qué te quería de vuelta, si me hubieses amado la mitad de lo que yo lo hice no hubieses partido, tu recuerdo ahora es efímero, es cálido como un tempano de hielo, es amargo como el chocolate más oscuro del mundo, tus besos fueron esas aves que emigran por miedo a estancarse, tus caricias tan melodramáticas como todos tus pensamientos, pero me hiciste fuerte, tu presencia fue tan necesaria para aprender lo que deseaba y cómo lo conseguiría. 

"Fuiste la única persona que logro volverme tan dócil, tan vulnerable, me volví tu sombra y me diluí en tus pensamientos por creer que el amor es de uno y no dos".

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